
Fascinante trabajar en entornos en los que conviven un abanico de formas de construir, gestionar y compartir conocimiento. Desde la óptica de gestión del conocimiento, el uso de TICs genera tensiones y vacíos, que evidencian que esto va más allá de la maquinización del trabajo intelectual, apuntando a una desestructuración ya anunciada por Drucker cuando montaba su teoría alrededor de los trabajadores del conocimiento.
Observo que las mencionadas tensiones alcanzan su punto álgido en tres dimensiones:
- Espacio: La deslocalización de las fuentes productivas frente a la tradicional concentración que presupone que el mejor lugar para trabajar es la propia oficina.
- Tiempo: trabajar de manera síncrona, asíncrona y mixta. (con la conciliación de vida profesional y no profesional incluida).
- Control de la información: Que es mío, qué es del grupo, como lo gestiono, lo comparto y divulgo, etc. Detrás de todo esto hay cosas tan importantes como la identidad, la imagen que proyectamos, nuestro know how...
El tema me parece fascinante ya que estas tensiones, como toda crisis, marcaran las diferencia competitiva en las organizaciones. Ahora es cuando los valores, la misión y la visión de las empresas se ponen a prueba, evidenciando si se trata de una simple estrategia de marketing, o un discurso coherente y debidamente estructurado, conforme las personas que la integran y el ecosistema en el que se desenvuelven.
Al fin y al cabo las formas siempre se pueden conciliar si todos entienden qué hacen, qué sentido tiene lo que hacen y los principios básicos para hacerlo.
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